Habitualmente, son sesiones que se realizan durante aproximadamente una media hora, con movimientos propios de la técnica, en donde la dirección y el efecto que se aplican tienen una singular importancia en el resultado final del masaje. Su objetivo, claro está, es prestar bienestar en la persona de la mano de un tratamiento estético.
Lo interesante de esta técnica es que puede ser combinado junto a otras terapias de belleza que se aplican incluso en las mismas sesiones. Así, se logra acelerar la circulación de la sangre en el rostro, reestablecer el correcto metabolismo de la piel, aumentar su resistencia e incluso mejorar la oxigenación del cerebro.
¿Te interesaría ver una sesión de masaje estético facial? Pues entonces observa este interesante vídeo:
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