Block simplemente intentó el dispositivo motivado por la intriga que le generaba la idea. Pero los fabricantes de la empresa alemana a quienes les había recomendado la misma, pusieron a la venta la treintena que habían fabricado, agotándose de manera inmediata.
El dispositivo era sencillo: una tetera generalmente construída en algún elemento metálico, con un silbato en su boca, que sonaba cuando el agua estaba a la temperatura justa. Todo un logro el del señor Block, quien expuso en una feria de Chicago su invento y con su bullicio consiguió atraer a muchos clientes.
Allí comenzó la fiebre por las teteras silbadoras, implementos que siguen existiendo hoy día. Tal es así que los diseños se han puesto cada vez más sofisticados y cualquier persona puede encontrar alguna que le guste. Un interesante accesorio del té.
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