Ellos comenzaron a elaborar en porcelana hace mucho tiempo, en un período situado entre los siglos VII y VIII. La intención era fabricar artefactos en ese material, compuesto de arcilla blanca, caolín y feldespato. Ya para la dinastía Ming (1368-1644), la porcelana china estaba viviendo sus momentos de esplendor y comenzaba a ser conocida en el mundo entero.
Las construcciones originales eran mayoritariamente blancas, aunque con decorados en relieve y otros detalles complementarios. Con el paso del tiempo, comenzaron a incorporarse colores y nuevas formas, hasta que hoy día las hay para todos los gustos, conservando su construcción la calidad característica histórica de este tipo de teteras.