Las teteras cafeteras comenzaron a fabricarse en materiales metálicos, siendo generalmente de una altura considerable. Constaba de dos partes. En la inferior se almacenaba el agua y en la superior el café o el té que fueras a beber. Cuando el agua llegaba a su punto justo, subía hasta la zona superior formando la infusión.
Pero luego fueron desplazadas por elementos de tipo eléctricos mucho más modernos y sofisticados, con un vaso de vidrio debajo, pero con una modalidad similar: la carga de agua en un dispositivo aparte y, cuando la temperatura era la adecuada, el pasaje de la infusión a la zona del vaso.
De esta manera, se puede usar un mismo dispositivo para preparar cualquiera de las dos bebidas. Eso sí, no pretendas hacerlas juntas. Es que no tiene demasiado sentido combinar un café con un té.
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