- Disminución de la presión arterial en reposo y durante esfuerzos submáximos.
- Aumento de la eficiencia del corazón, late menos veces por minuto pero bombea mayor cantidad de sangre a todo el cuerpo.
- Aumento de la capilarización. Esto es, de la cantidad de pequeñísimas venas que recorren todo el cuerpo para alimentar y llevar oxígeno a todas las células musculares.
También para mejorar la lozanía de la piel, ya que ésta se encontrará más oxigenada, recuperando la capacidad de eliminación de toxinas y renovación celular.
Y por supuesto recuperando el acondicionamiento físico en general al aumentar tu capacidad de resistencia a las cargas.
Pero no todo es beneficio orgánico funcional en el senderismo. El sistema muscular también se verá afectado positivamente, ya que los distintos desniveles y accidentes naturales del terreno que recorras, te obligarán a trepar, ascender y descender por pendientes de distinto grado, hacer equilibrio, saltar pequeños obstáculos y todas aquellas habilidades motoras que debas resolver en el transcurso del trazado.
Esto hace al trekking un deporte no competitivo, bastante completo que puede ser practicado por personas de cualquier edad, teniendo siempre presente la dificultad del trazado, la experiencia personal previa y el estado presente de acondicionamiento físico.