Lo ideal cuando la mancha está todavía húmeda en una alfombra es recurrir a algún líquido que haga burbujas. Agua con bicarbonato de sodio, agua oxigenada o simplemente agua con gas (soda). Se aplica sobre la mancha y se deja actuar, aclarando simplemente con una toalla o papel absorbente, que será apoyado y se lo dejará hacer su trabajo sin refregar.
Si lo que deseas es realizar una simple limpieza integral de tu alfombra, algunos recomiendan que el mejor truco es esparcir sal fina sobre toda su superficie, dejándola actuar durante una hora y luego pasando la aspiradora para quitarla. Dicen que mejora el tono de los colores de los alfombrados.
Para manchas de bebidas (o si la mancha ya está seca), tan típicas en las alfombras que se encuentran en las salas de estar, nada mejor que emplear elementos naturales o bien detergentes suaves. Vinagre o zumo de limón pueden resultar bien. Y siempre agua para aclarar, dejando que una toalla o papel absorbente se encargue del resto.
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