El año 874 fue el del descubrimiento de la Kölsch, aunque este término no fue empleado para definir a esta cerveza hasta el 1918. Pero todavía no había descubierto las mieles de la popularidad, ya que las preferidas eran las de baja fermentación. Pero durante la década del 60, su producción y fama aumentó notoriamente. Tal es así, que actualmente se consumen anualmente unos 3 millones de hectolitros de esta variedad.
Hablando particularmente de la cerveza en sí, hay que decir que es una cerveza rubia con carácter, aunque su graduación alcohólica oscila entre los 5 grados. Tiene un amargor característico de la presencia del lúpulo, pero es menos amarga que otras variedades como la Pilsen. Su apariencia es de un dorado claro y su fermentación, aunque se da a temperaturas más bajas, la pone en la categoría de las cervezas Ale.