Sin duda alguna, la "especialidad de la casa" es el té de Assam, pero también existe una interesante variedad de té blanco que allí también se produce.
Se caracteriza por tener mucho menos cuerpo y ser bastante más liviano que el té de Assam tradicional, pero también por su delicado sabor malteado y su dulzura natural, lo que lo convierte en un té refinado. De todos modos, es bastante difícil de conseguir y algo costoso, ya que las producciones en esa región se centran básicamente en el té negro.
Si eres un aficionado al té blanco, seguramente este té puede llegar a resultarte más que interesante. Y mucho más si lo que te interesa es la delicadeza de los sabores.