El té blanco de Ceilán se caracteriza por tener un sabor muy delicado, con notas de pino, miel y aromas licorosos, lo que lo convierte en un té muy distintivo. Su precio, por supuesto, es muy elevado. Es que también requiere de un proceso totalmente orgánico y casi artesanal para su consecución.
Luego que crece y se cosecha, el té blanco de Ceilán es recogido a mano y enrollado para que las hojas se sequen directamente al sol que la isla recibe. Generalmente, las mayores plantaciones se encuentran cercanas al monte Adam, situado a más de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar.