Puedes emplear sus hojas, sus semillas y también, por supuesto, sus pencas, donde se encuentran las mejores propiedades, tanto de sabor como nutritivas. Lo más común es consumirlo en forma de ensaladas. Dentro de ese tipo, la más común es la waldorf.
También puedes consumirlo cocido. No cómo ingrediente principal, pero sí añadido en guisados, sopas o todo tipo de preparación a la cacerola. Verás que le da un aroma y sabor único, que lleva la inefable marca del apio. Es como si emplearas otra especia, dándole un gusto diferente a tu preparación.
Sea como sea, el apio puede ser parte de tu dieta diaria. Es fácil, sólo es cuestión de que lo incorpores.
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