No podrás consumirla cruda, al igual que muchas de las otras plantas de su misma familia. El tallo es muy fibroso, razón por la cual te conviene pelarlo un poco antes de cocerlo. La cocción ideal es al dente, con no mucho más de tres o cuatro minutos de hervor será perfecto.
Una vez que ya esté listo, escoge tu la preparación adecuada: salteado con ajo y aceite de oliva, combinado con jamón o tocino, cubierto de salsa bechamel, gratinado al horno, en tortilla, en ensalada... En fin, como se te ocurra. El brécol es un vegetal delicioso y sabrás aprovecharlo muy bien.