Los espárragos son excelentes cuando se consumen en ensalada, empleando sus puntas. También fritos, rebozados, a las brasas o gratinados, resultarán maravillosos. También es muy común hacer una buena sopa de espárragos. Si prefieres comerlos como acompañamiento, quedan de muy bien junto a pescados, aves o carnes rojas.
Una recomendación particular: dispónlos en una fuente para horno, coloca un poco de mantequilla y espolvorea con una buena cantidad de queso rallado. Luego llévalos al horno y gratínalos por unos 10 o 15 minutos, hasta que el queso esté dorado. Quedan fabulosos.