Al momento de escogerla, lo mejor es apretar la alcachofa cerca del oído y comprobar que aún se mantenga crujiente. De ese modo, nos aseguraremos que aún está fresca. No te guies por el tamaño, ya que ese no es un representativo de su frescura. Si las hojas están blandas y se abren facilmente, no están en las mejores condiciones.
Conservar las alcachofas será muy fácil también. En el refrigerador pueden mantenerse hasta por una semana, en una bolsa de plástico bien cerrada. Si tienen tallo largo, puedes dejarlas en agua, también dentro del frigorífico. Una vez que ya están cocidas, lo indicado es que las consumas dentro de las 24 horas para evitar que se pongan feas. Otra de las buenas cosas que soporta la alcacahofa es que puedes congelarlas.
(Imagen obtenida por gentileza de Bambolía con algunos derechos reservados)