Puedes comenzar poniendo en práctica un saludable truco para evitar ese hedor fuerte al hervirlas: añade al agua de la cocción una patata o una manzana y verás como la intensidad del aroma baja. Además, recuerda no tapar la cacerola, ya que ese fuerte olor puede quedar impregnado en la preparación.
Lo más común a la hora de consumir una coliflor es hacerla cocida, claro está. Aunque algunas flores muy tiernas puedes emplearlas crudas en ensalada. El resto, corre por cuenta de tu imaginación: al vapor, frita, en croquetas, guisada, gratinada, en una buena tortilla o acompañando aves o pescados. Será toda una delicia.