Puedes escoger: crudos o cocidos. Lo más común es hacerlos cocidos, sobre todo incluídos en guisados. El cocido madrileño es una de las comidas más tradicionales a la hora de hacer nabos, combinados con patatas y zanahorias. También sus hojas, conocidas como grelos, se emplean en el caldo gallego.
También los nabos quedan muy bien fritos. Simplemente tienes que cortarlos en rebanadas y hacerlos como si fueran patatas. Quedan crujientes y bien sabrosos. Recuerda quitarles un poco la humedad antes, en un papel absorbente, para que sean más ricos.