Si vas a escoger una calabaza de invierno, lo ideal es que escogas las más maduras y con corteza gruesa. En cambio, si tiene la piel suave, puede decir que no está en su punto justo de maduración. Al igual que en el caso anterior, inclínate por ellas que se vean bien firmes y con la piel íntegra. Esas urlinterna=http://www.innatia.com/s/c-verduras-y-hortalizas.html]verduras[/urlinterna] son las recomendables.
No tendrás demasiados inconvenientes al momento de la conservación. Las de invierno, al tener una corteza muy gruesa, pueden llegar a conservarse hasta por seis meses. Las de verano, al tener una piel más delgada, pueden llegar a resistir una semana en el frigorífico, siempre que las conserves en una bolsa agujereada.