Cuando estés en el mercado, inclínate por aquellos cardos que tengan una apariencia bien rígida, firme. Sus hojas tienen que estar radiantes, bien verdes y frescas. Las pencas tienen que mostrarse enteras. Si ves algún cardo blando, con manchas abundantes o aspecto de sequedad, pasa de él.
A la hora de conservarlo, pues ningún misterio. Simplemente resérvalo en una bolsa plástica perforada, en el sector del refrigerador donde guardas todas tus verduras. Hay quienes dicen que también puede ser enterrado en arena en algún lugar fresco. Lo cierto es que, si lo has escogido bien, puedes retenerlo hasta por casi dos semanas.