En primer lugar, fíjate que las cebollas estén bien duras, que se muestren firmes y que tengan el cuello más bien corto. Aquellas que tengan el cuello largo seguramente están brotadas. Tampoco es conveniente escoger aquellas cebollas que estén húmedas o que posean muchas manchas.
A la hora de conservarlas tampoco tendrás demasiados inconvenientes. La cebolla es una hortaliza que resiste mucho tiempo. Simplemente con guardarla en un lugar fresco y seco, como tranquilamente podría serlo la parte baja del refrigerador, te evitarás cualquier problema. Si has empleado, por ejemplo, media cebolla y quieres guardar la restante, cúbrela con un papel film.