Cuando tengas que escogerlo, lo fundamental es que no esté marchito. Sus tallos deben estar firmes, crujientes y de su típico color verde claro. Las hojas de la planta también deben presentarse de la misma manera. Cuando tengan manchas, sequedades, ramas muy blancas, esté marchito o haya perdido su color, no lo tomes.
Al momento de guardarlo, debes saber que el apio se debe guardar a menos de 5 grados centígrados y, lo más indicable, envuelto en un papel húmedo. Puedes congelarlo, previamente hervido, pero perderá su cualidad crujiente. Es indicado también que no lo retengas mucho más de tres días, ya que comenzará a marchitar.
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