Al elegir los espárragos, asegúrate que estén bien frescos. Te darás cuenta por las puntas, que estarán cerradas, compactas, con su tallo firme y de color verde o blanco, según la variedad. No debe presentar golpes, manchas ni colores extraños. Trata de que no estén demasiado sucios cuando los compres, porque el lavado excesivo puede hacerles perder sus nutrientes.
Puedes consumir los espárragos dentro de un plazo de unos tres a cinco días, si los conservas en una bolsa plástica. Pero, en cambio, si los cubres con un paño húmedo, podrás mantenerlos por unos cuantos días más. Incluso puedes darles un breve hervor y llevarlos al freezer.