Siempre que vayas al mercado decántate por aquellas que se muestres bien vivaces, brillantes y con su color verde bien vivo. No deben tener anomalías, ni presentarse demasiado duras, pero tampoco blandas y gomosas. Las semillas no deben estar muy marcadas.
Cuando ya las hayas escogido, debes reservarlas en el refrigerador, guardándolas en una bolsa plástica agujereada. De esa forma, lograrás que se conserven por mucho más tiempo en buen estado. De todos modos, no tendrás demasiados problemas, ya que suelen resistir bastante tiempo, generalmente unos 10 días. También puedes escaldar estas hortalizas y congelarlas.