Ante todo, el vino cumple una función alimenticia, ya que aporta calorías y nutrientes. También es un interesante tónico, debido a sus taninos, un equilibrante nervioso, antidepresivo y un buen digestivo. Además, y esta es una de las propiedades que más se le alaban, es bueno para el corazón.
Entre las propiedades del vino puede contarse su importante protección cardíaca, que colaboraría a prevenir el infarto de miocardio. El laboratorio del doctor Masquelier ha demostrado que las procianidinas, uno de los elementos constituyentes del vino, serían las responsables de esta acción protectora.
Además el vino cuenta con otras buenas cualidades para el organismo como ser remineralizante, bactericida, antialérgico y también diurético. Todas estas razones justifican que un poco de vino al día, con moderación, puede serte útil para la salud.