No sólo aumenta el equilibrio en esta posición, sino que contribuye además a la armonía física y mental y actúa a nivel corporal, fortificando las muñecas y los antebrazos.
Realización de la postura de cuervo:
- Ponte de cuclillas con los pies y las rodillas bien separadas.
- Coloca los brazos entre las rodillas, con las manos apoyadas en el piso, en línea con los hombros, abriendo y estirando los dedos y dirigiéndolas levemente hacia adentro.
- Dobla los codos y gíralos hacia afuera.
- Apoya las rodillas en los antebrazos.
- Balancéate hacia adelante, hasta depositar tu peso sobre las muñecas.
- Si no puedes continuar, mantén esta postura.
- De lo contrario, eleva lentamente los pies y has equilíbrio sobre las manos, durante aproximadamente 10 segundos.
- Progresivamente, puedes aumentar el tiempo de esta posición a 30 segundos.
- Para deshacer la postura, baja los pies al suelo y siéntate. Relaja las muñecas, sacudiéndolas. Puedes repetirlo hasta dos veces.