En cualquier caso, lo primero como para la práctica de cualquier otra actividad física es la consulta con tu médico, quien deberá evaluar tu caso particular y te hará las recomendaciones que corresponda. Por otra parte, tu cuerpo será el principal supervisor. Nunca debes continuar con una asana que te cause molestia o dolor.
En primer lugar, los ejercicios de respiración del yoga ayudan a oxigenar los tejidos, manteniendo la vitalidad general. También, determinadas asanas pueden contribuir a estimular el tránsito intestinal y combatir el estrenimiento, que suelen padecer algunas personas, con el paso de los años.
Por otra parte, la estimulación de la irrigación sanguínea cerebral evita el esclerosamiento de las arterias y ayuda a mantener la mente lúcida. Además, las posturas que aumentan la flexibilidad de la columna vertebral te liberarán de dolores de cintura y espalda. De más está decir, que la relajación yoga es un recurso valiosísimo para deshacerse de tensiones, evitando los efectos que éstas pueden causar en el organismo, tales como sobrecarga cardíaca e hipertensión arterial.
En este video de la Fundación Indra Devi, podrás ver una sesión de yoga para personas de edad avanzada.
Para finalizar, baste decir que el Yoga es una forma de salir del sedentarismo, tan habitual y nocivo especialmente, en la tercera edad, adaptando las exigencias a las posibilidades de cada organismo. De tal modo, evitarás el sobrepeso y la obesidad, podrás prevenir y aliviar enfermedades óseas y articulares propias de los años, dormirás mejor y más relajado, estarás más lúcido, con la mente y la memoria más despierta y clara y en definitiva, disfrutarás más de la vida, en cuerpo y alma.