Dichas posturas al estimular las glándulas endocrinas, activan la energía vital acumulada en los chakras o centros de energía, haciendo que se distribuya por todo el organismo.
Los chakras son centros de contacto del cuerpo sutil con el cuerpo físico, por lo que también son considerados verdaderos centros de conciencia, que exceden el cuerpo físico.
El Yoga sostiene la existencia de siete centros de energía principales, distribuidos a lo largo de la columna vertebral, que actúan como una unidad funcional. Cada chakra se correlaciona con un grupo de órganos, una glándula endocrina y un sector muscular, controlados por una región específica del sistema nervioso central y del sistema neurovegetativo.
De tal modo, el funcionamiento de estos centros hace que predominen en una persona, determinadas funciones físicas y características psíquicas, condicionando una manera particular de sentir, actuar y relacionarse.